Kangaroo Island

19.08.09 / Viajes / Author: paula / Comments: (3)
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Cuánto tiempo…!!! Si es que no sé cómo se me ocurrió a mí ésto de hacer un blog!! Tenía que haberme decidido por un videoblog, que es más rápido!!

Retomando donde lo habíamos dejado… hace ya unas tres semanas de esto, pero hemos estado en Kangaroo Island. El viaje multitudinario resultó mejor de lo esperado, puesto que poner de acuerdo a 13 personas a la vez, en principio parecía harto complicado, pero al final todo resultó bien.

Después de una noche compartiendo ronquidos en un bakcpacker de Adelaida, nos dirigimos hacia el ferry que nos llevaría a Kangaroo Island. En el viaje, bastante vaivén y bastantes españoles (a parte de nosotros).

Welcome

Llegamos a las aguas turquesas de Kangaroo Island y nos dirigimos hacia la casita rural que habíamos alquilado. Allí conocimos a Stack (no ahí en adelante Steak) el dueño de la casa, las gallinas, los cerdos y los tractores antiguos que nos rodeaban. La casa era rural en el sentido más literal de la palabra. Nos encantó. Steak (o Stack) se encargó de encendernos la chimenea para que no tuviéramos frío, y de hacernos unas recomendaciones para la isla, que se basaron prácticamente en una campaña rápida de desprestigio de los gestores de los Parques Naturales.

Dudley Villa

Cerdos

Dudley Villa

Después de dejar las maletas y hacer las cábalas para ver en qué habitación metíamos a los “snorers”, ignoramos a Stack y nos fuimos hacia donde habíamos pensado comenzar: Seal Bay.

Allí nos esperaba una de las mayores colonias de leones marinos de Australia. Antes de llegar a la playa nos encontramos con una zona de dunas de arena y vegetación y su caminito de madera. Nos habían dicho que la playa estaba llena de focas, pero yo no me esperaba que estuvieran incluso por el camino, lejos del mar. Todas las dunas estaban llenas de focas. Casi pasaban desapaercibidas si no te fijabas mucho, porque tienen una actividad física bastante escasa, pero mucho estaban muy muy cerca de nosotros, incluso cruzando por el medio del camino, y además nuestra guía nos iban señalando las que nos encontrábamos.

Seal Bay

Luego bajamos a la playa y nos encontramos un montón más. Todas tiradas en la arena, mayoritariamente en grupos. La guía nos explicó que estos animales se pasaban 3 días seguidos en el océano, y luego venían a la costa a buscar calor y descansar. Por eso se les suele ver en grupos, guardando el calor de los unos con los otros, y teniendo una actividad física bastante parecida a la mía jajajaja. Además, nos contó la interesante vida de las focas hembras, que se pasan la mitad del año embarazadas, y la otra mitad del año dando de mamar. En la playa pudimos ver en directo cómo una foquita mamaba de su madre, cómo otras salían del mar recién llegadas o cómo otras aprendían a nadar. Estabamos rodeados de ellas, y aunque no nos podíamos acercar a tocarlas (la guía no nos dejaba, algo lógico teniendo en cuenta que son animales salvajes de unos cientos de kilos) estabamos súper súper cerca, observándolas como descansaban en sus casas. Increíble.

Yo en Seal Bay

Australian Sea Lions

Seal Bay

Enlace al Youtube con mi video de una foquina =)

Una vez finiquitadas las focas, no fuimos hasta Little Sahara, un desierto en medio de la isla. Trepamos la duna y no sé por qué, pero muchos de nosotros pensábamos que al llegar arriba nos íbamos a encontrar con el mar. Supongo que serían los recuerdos de Port Stephens, puesto que las dunas eran casi iguales. Pero nada más lejos de la realidad. Desde arriba había una vista bastante impresionante de kilómetros de vegetación, si nada de costa a la vista, ni nada de nada, más que árboles. Curioso que ese desierto estuviera allí en medio.

Little Sahara

Después, nos pasamos por Vivonne Bay, que se prometía como una de las playas más bonitas de la isla, aunque para mí no lo fue. Esta desierta y virgen, larga, de arena blanca y con el agua turquesa. Muy bonita, muy Australia.

Vivonne Bay

La última parada del día me estaba esperando, y no me defraudó: El Koala Walk. Como su propio nombre indica, era un camino con eucaliptos a los lados, habitados por koalas. POR FÍN, DESPUÉS DE MÁS DE 6 MESES EN AUSTRALIA, VI KOALAS. Y son taaaaaaaaaaaaaaaaan monos!!!! El primero que ví, se despertó cuando llegué, me miraba y me decía con su telepatía que me lo llevara conmigo a casa. Y menos mal que estaban bastante altos, que si no, me lo hubiera llegado. Después de ese llegaron unos cuantos más. Por suerte, íbamos con unos cuantos profesionales del koala-spotting, porque a mí me costaba verlos. Los muy capullos se camuflan bastante bien en los árboles. Curiosamente, estaban súper activos (o eso me dijeron, ya que no había visto ninguno más) y pudimos ver a alguno trepando por las ramas en busca de hojas de eucalipto que llevarse a la boca.

Mi primer koala, diciéndome clarísimamente "llévame a tu casa"

Mi primer koala, diciéndome clarísimamente "llévame a tu casa"

Koala en un frenesí de actividad

Koala en un frenesí de actividad

Un primo de Mofli

Un primo de Mofli

Por la zona también había canguros y algún pájaro raro, pero ¿¿quién va a hacerle caso a un canguro habiendo koalas?? Desgraciadamente llegó el momento que tuvimos que volver a casa :( Para compensar, Chris nos preparó una buenísimas pizzas caseras para cenar, y Stack no nos deufraudó con la chimenea :D

¿¿A quién le interesa un pájaro con nariz de plastilina teniendo koalas??

¿¿A quién le interesa un pájaro con nariz de plastilina teniendo koalas??

Poniendo en práctica lo que nos enseñaron las focas en cuanto a la búsqueda del calor

Poniendo en práctica lo que nos enseñaron las focas en cuanto a la búsqueda del calor

El día 2, cada uno tenía sus preferencias, así que intentamos hacer hueco para los planes de todos. Nos levantamos y fuimos al mercadillo del pueblo, que resultaron ser 4 puestos vendiendo miel y galletas. Después nos fuimos hasta las Kelly Caves, a ver las estalactitas y estalagmitas. Aunque no fueran demasido impresionantes, es increíble ver como en una isla tan pequeña como Kangaroo (155 km de largo) puede haber tantas cosas distintas para visitar.

Kelly Caves

Entonces pusimos rumbo hacia el highlight del día, y probablemente del viaje: Flinders Chase National Park.

Nuestra primera parada allí fue Admirals Arch. Es una zona de acantilados y la que hay un arco erosinado por el mar muy grande, y una colonia de focas todavía más grande. Hacía un viento espantoso, pero le daba un toque bastante especial al hecho asomarse a uno de los acantilados y mirar hacia la inmensidad. Una vez más, nuestro punto más cercano en línea recta era la Antártida, y en esta ocasión nadando recto hacia el oeste, hubiéramos llegado a Sudáfrica.

Marta

La colonia de focas otra vez era impresionante. Estaban descansando en las rocas, totalmente camufladas. Desde lejos no hubiera dicho que eran focas ni loca. Se veían puntos marrones desde todas partes. Éstos eran leones marinos de Nueva Zelanda, poco que ver con las de Seal Bay, y aunque aquí no había tour guiado, estabamos casi tan cerca o más que las de Seal Bay, separados sólo por una valla de madera. El arco de la roca también muy bonito, pero yo la verdad es que me quedo con los animales.

Admiral's Arch y los puntos-foca

Admiral's Arch y los puntos-foca

Admiral's Arch

Admiral's Arch

yo y la foca

Yo y mi amiga la foca

Focas, focas y más focas

Focas, focas y más focas

^_^

^_^

Después de Admirals Arch, nos fuimos corriendo a las Remarkable Rocks, porque se nos echaba el sol encima, y no es muy recomendable conducir de noche en un sitio con tantos animales salvajes.

Las Remarkable Rocks son la típica imagen de las potales de Kangaroo Island, y ciertamente, son impresionantes. Se trata de un conjunto de rocas erosionadas por el mar y el viento, en medio de una especie de cerro. Las rocas tienen un fondo de color naranja, y hacen formas de todo tipo. Lástima que no pudimos pararnos allí demasiado tiempo, porque eran realmente bonitas.

Remarkable Rocks

remarkable rocks

Remarkable Rocks

Remarkable Rocks

Fairy PenguinIntentamos ir hasta el Platypus Walk antes del anochecer, pero estaba cerrado. Así que nuestra oportunidad de ver auténticos ornitorrincos se fueron al garete. Bien es verdad que las posibilidades de haberlos vistos aún habiendo hecho el Walk eran muy pequeñas, porque son animales nocturnos y que no suelen salir del agua a saludar :) La verdad es que ver ornitorrincos ya hubiera sido el súmmun zoológico, pero para compensarlo nos fuimos de vuelta a Penneshaw en busca de pingüinos. Al final sólo nos quedamos 4 para hacer el tour guiado, y pudimos ver un montón de pingüinos enanos (fairy penguins) monííííííííísimos. Nuestra guía nos explicó la curiosa vida de los pingüinos, que forman una familia y se quedan viviendo en la misma madriguera durante años y años. Nos encontramos a una familia que había instalado su casa en un lugar un poco complicado, teniendo que atravesar todos los días la “carretera principal” del pueblo para poder llegar. Gracias a Dios, según la guía, morían muy pocos atropellados al año. Como curiosidad, comentar que los pingüinos macho son una ricura, y se encargan de buscar, cuidar, acicalar y decorar la casa para la pingüina, que si no le gusta la morada, no acepta el matrimonio :D

Para celebrar nuestros dos días intesivos de naturaleza sin contaminación y lo mucho que les habían gustado las colonias de animales en total libertad, mis compañeros hicieron para cenar una barbacoa a base de salchichas y hamburguesas…

El último día en la isla se presentaba relajado, ya que ya habíamos recorrido todo los lugares imprescindibles.

Cogimos el coche y llegamos hasta Bay of Shoals, para ponerle el tick a otro animal australiano: el pelícano. Éstos se pueden ver en Sydney, aunque hay que reconocer que no es lo mismo verlos planeando por una playa de una playa de una isla remota que verlos en la puerta de atrás de un local del Fish Market mendigando cabezas de pescado!

Pelicanos

Casualidades de la vida, al lado de esa playa nos encontramos una bodega de vinos, así que como no había ningún plan mejor, el grueso del grupo se embarcó en una extensa cata de vinos, mientras otras tomaban el sol y yo pensaba que hubiera firmado sin pensármelo en aquel preciso instante la hipoteca que me concediera la propiedad de esa ‘parcela’.

Cata

Ésto es vida...

Mi parcelita...

Nos fuimos hasta Emu Bay, una playa espectacular, en la que desgraciadamente no funcionaba la barbacoa pública (sí, repitieron barbacoa con las sobras, para seguir celebrando :D) así que tuvimos que aventurarnos en el clásico mundo de las carreteras sin asfaltar para llegar hasta Stokes Bay. Esa playa sí que cumplía uno de los dos requisitos indispensables de toda playa australiana: tener barbacoa pública y tener váteres públicos. Comimos, hicimos una mini excursión por la playa desafiando la pleamar, y retomamos el camino a Penneshaw para despedirnos de nuestra casa, Stack, los cerdos y las gallinas.

shoal-bay-panoramica

Panorámica de Stokes Bay

Emy Bay, espectacular

Emy Bay, espectacular

La anécdota más diveritda del viaje no fue que en el ferry de vuelta casi le rompiéramos un dedo a Andrea jugando al burro. Tampoco fue nuestro estado de agotamiento en la oficina el martes de doblete-viajeril. Podría haber sido el momento en el que al arrancar el coche en Adelaida con destino aeropuerto nos diéramos cuenta de que nos habíamos olvidado a Leire durmiendo en el backpackers. Podría haber sido esta, si no llega a ser porque a Leire no le hizo ni puta gracia jajajajaja. La anécdota divertida del viaje fue que, uno de los asistentes, Héctor, un amigo de Víctor que estaba de visita por la Land Down Under resultara ser el ex-novio de mi prima Raquel.

Grupo

Grupo

Melbourne

28.05.09 / Viajes / Author: paula / Comments: (2)
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Fin de semana en Melbourne con Zulema, Andrea y Víctor.

Y otra vez más, las matrículas de los coches tienen razón. En el Estado de Victoria reza “Victoria, the place to be” y no sé Victoria, porque no he tenido el placer de verlo a fondo, pero al menos Melbourne, sí que es El Sitio En El Que Estar. Me he llegado a plantear cuánto tiempo me llevaría ir y venir todos los días a Sydney, tipo puente aéreo jajajaja.

Pues nada… el viernes al salir de la ofi nos cogimos un avión a Melbourne y posteriormente un taxi hasta el hotel, y ya por el camino, me empecé a dar cuenta que Melbourne molaba mucho, y nos recibía con esculturas modernas por sus autopistas :) El hotel al que nos fuimos estaba bien. Una habitación familiar con cama de matrimonio y dos literas a muy buen precio, sobre todo teniendo en cuenta que casi nos vamos a un albergue en el que había chinches, ratas y todo tipo de bichos. Habíamos reservados todos aventureros en ese lugar, sin haber mirado las críticas, y cuando nos dió por mirarlas casi caemos pa atrás… más tarde pasamos por delante, y efectivamente, como decía alguna crítica, sólo en el caso de dudar entre dormir en la calle y en ese albergue, elegiría el albergue jajaja.

Callejuela
Callejuela

Una vez allí, nos lanzamos a buscar un sitio para cenar. Estábamos en el centro de la ciudad, así que mientras buscábamos y no, nos encontramos con el 90% de los edificios turísticos de Melbourne. Luego encontramos un callejón genial, lleno de terracitas con un montón de sitios para cenar, un montón de gente, un montón de graffittis y un montón de tiendas super guays, y nos quedamos allí. Mi primera impresión de Melbourne me encantó, y resulta que fue la que me llevé como resumen de la ciudad: callejuelas super molonas, llenas de pintadas, gente, bares, tiendas y mucha vida. En Sídney te vas al centro un viernes a las 12 de la noche, y no encuentras ni un sitio abierto que no sea una discoteca o un take away. Y mucho menos te encuentras, como en Melbourne, vida no-vestida-con-corbata por medio del centro.

Después de una vuelta rápida llamamos a Víctor, que es un chico becario del Gobierno Vasco en segunda fase trabajando para CAF en Melbourne y que de vez en cuando se viene hasta Sydney. Nos llevó con otros dos segunda fase y un par de ingleses a un bar de chinos, que no estaba nada mal para ser de chinos, y después uno de sus amigos nos llevó para otro sitio. Una vez en Chinatown, coges uno de los callejones con graffittis a la derecha, y dentro del callejón coges otro callejón a la derecha, y te encuentras con el sitio más FREAK en el que he estado nunca. Una tía sentada en un pupitre de escuela nos pidió 5 dólares para entrar, y nos encontramos con un bar de tres pisos que parecía un museo… o quién sabe qué. En la planta baja había sofás y un montón de estanterías llenas de probetas y cosas de química. En la segunda planta, los lavabos, con una silla de ruedas antigua y una tele más antigua todavía decorando el “vestíbulo”. Y el baño de chicas, era como una habitación de hospital CON UNA CAMA DENTRO. El piso de arriba, a donde nosotros íbamos, estaba lleno de cosas de gimnasio de instituto: una canasta, pesas, anillas, raquetas, trofeos…. y lo más alucinante, la parte superior de la barra ERA CÉSPED. Y no césped de adorno artificial. La barra estaba cubierta por tierra y hierba!!!!!! Teniendo como segunda impresión de la ciudad un sitio como éste, os podéis imaginar que soy fan de Melbourne para siempre (voy ahora mismo a buscar en el Facebook si hay un “hazte fan” de Melbourne y me hago).

Vestíbulo
Vestíbulo
Servicios
Servicios
Probetas
Probetas
Gimnasio
Gimnasio
Barra
Barra

Andrea y ZulemaDesgraciadamente estábamos muertos y al día siguiente queríamos madrugar para hacer de turistas, así que nos quedamos muy poco tiempo en el bar freak. Al día siguiente amanecimos pronto y nos fuimos de callejuelas a buscar el desayuno. Acabamos en una cafetería llamada Lorca, en la que Zulema y Andrea se metieron un desayuno con jamón serrano y queso manchego. Hablamos un poco con la dueña (española) y Zulema tomó nota de las marcas que tenía para su estudio de mercado de quesos manchegos XD. Nos pusimos a patear la ciudad, y pateando estuvimos hasta la tarde.

La verdad es que Melbourne no es lo que se dice una ciudad súper guapa. Para eso ya está Sydney. Pero es que, ya lo dicen los refranes, la belleza no es todo, y la belleza cansa. Melbourne no tiene muchos edificios, ni muchas estampas de postal, pero tiene otro tipo de encantos. Decían por ahí que es la ciudad Europea de Australia, y creo que es verdad. Es un concepto difícil de explicar, pero Sydney es una ciudad de negocios, con gente encorbatada, (y chinos), bares súper fashion, peluquerías de lujo, sitios de take away y discotecas en las que a las 2 de la mañana ya no te dejan entrar. Melbourne es una ciudad de gente de todo tipo, museos, teatros, arquitectura moderna, arte callejero, tiendas vintage, cafeterías y terracitas hasta la hora que quieras y gente disfrutando del sol, leyendo o bailando en el jardín de la iglesia o la biblioteca de turno.

Comimos otra vez con Víctor, en la azotea de un edificio de (creo que) 6 plantas en medio del centro de la ciudad, y nos fuimos corriendo hacia el Circo del Sol.

Azotea
Azotea

El Circo era en “Docklands” una antigua zona de puerto ahora renovada con bloques de apartamentos super modernos, centros comerciales y ahora también la Noria de Melbourne. De camino vimos el edificio más molón del mundo, jugando con las líneas para engañar a nuestros ojos y hacernos creer que las líneas que dividen los pisos no son paralelas.

¿¿¿Paralelas???
¿¿¿Paralelas???
En Docklands
En Docklands

Vimos Dralion, y como siempre, estuvo genial. Para mí es el tercer espectáculo del Circo del Sol, así que a estas alturas ya no me sorprendo, pero Víctor y Zulema era la primera vez que lo veían y les encantó. Yo tengo que decir que no fue mi espectáculo favorito de los que les he visto, pero aún así, me encantó, y espero que me queden por ver unos cuantos todavía… (me perderé Verekai este verano, que vuelven a Gijón :( )

Después del Circo nos cogimos un tranvía y nos fuimos hasta Brunswick St, corazón de Fitzroy, el barrio “alternativo” de Melborune. Después de haber oído comentarios comparándolo con Berlín del Este, tengo que decir que para mí es súper parecido a Camden Town, algo lógico por otra parte, ya que la arquitectura de los barrios australianos tiene mucho que ver con la de los británicos. Nos metimos una buena cena vegana (todos menos Zulema, que le he sacado la tarjeta amarilla) y nos dimos una vuelta por las tiendas, que increíblemente para nosotros, estaban abiertas a las 11 de la noche. También los bares, los cafés, los restaurantes… un mundo nuevo de posibilidades a nuestros pies!!! Jajajaja. Terminamos en un bar super acojedor, con un jardín-terraza fuera muy raro y muy molón a la vez, y otro día más, pronto para la cama.

Brunswick
Brunswick

El domingo nos levantamos un poco más perezosos, quizás por pensar que tendríamos que cargar con las mochilas por la ciudad durante todo el día. Nos pillamos el tranvía y nos fuimos hasta St Kilda, el barrio playero de Melbourne. Antes que nada, tocaba el desayuno de rigor, y por si no lo he dicho nunca ¡¡vaya cómo se come en Australia!! Y con el desayuno, ni bromas. Un paisano es un paisano y la media docena de huevos es indispensable para empezar el día con alegría!!

BLT y Veggie Omelette
BLT y Veggie Omelette

En St. Kilda nos dimos cuenta de qué es lo que le falla a Melborune, y es la playa. Me había dicho que era fea, pero la verdad es que es fea y triste. O al menos el día que fuimos estaba triste. Cuando la ví dije que parecía una playa artificial, y he comprobado que efectivamente lo es. Osea, una Poniente pero de Australia. Y es un poco triste estar en Australia y tener una playa así de mierda (¡perdón! ¡qué dios me perdone por hablar mal de Melbourne! jajaja) y mucho más triste sabiendo que unos kilómetros tienes Bells Beach y sus tubazos XDDDD

St KildaSt Kilda

Vimos el mercadillo y pasamos por delante del Luna Park, que es igual que el de Sydney, pero en Sydney al menos se ve desde la bahía y no está de culo al barrio como en St Kilda :D

Luna Park

Nuestra última tarde en Melbourne, Zulema y Andrea la quería aprovechar yendo de compras, así que nos volvimos para Fitzroy. Las tiendas vintage huelen muy mal, la verdad, así que yo no me compré nada. Se lo dejamos todo a Andrea!! Al final de la tarde, sin esperarlo, nos topamos con el Royal Exhibition Building, que debe ser el edificio antiguo más impresionante de la ciudad. En los jardines donde estaba, una plaga de Possums. Un bicho más que podemos dar como visto en la fauna australiana!! La gente dice que dan asco porque parecen ratas, pero a mí me molan, son como mapaches en pequeñín!!

Royal Exhibition Building
Royal Exhibition Building
MI fantasma en el museo de Melbourne
MI fantasma en el museo de Melbourne
Possum
Possum

Apenados pensando ya en Sydney y en la oficina, nos volvimos al aeropuerto, donde descubrí que un ticket del Carrefour también se puede volar ;) Ya he dicho que mi próxima visita a Melbourne será pa ver museos (si no pillo ningún concierto antes!)

Billete de avión
Mi “billete” de avión

Federation Sq
Federation Sq
Federation Sq
Federation Sq
Callejón a la derecha
Callejón a la derecha
Flinders Station
Flinders Station
Escultura al lado del río
Escultura al lado del río
Catedral de St Patrick
Catedral de St Patrick
Parlamento
Parlamento
Melbourne tiene tranvía y carruajes XD
Melbourne tiene tranvía y carruajes XD
City Lights. En algunos callejones el ayuntamiento pone luces para la que la gente pueda pintar 24 horas
City Lights. En algunos callejones el ayuntamiento pone luces para la que la gente pueda pintar 24 horas
La gente aprovechando la mañana en los jardines de la biblioteca
La gente aprovechando la mañana en los jardines de la biblioteca
Vintage en Fitroy
Vintage en Fitroy