Cosas que nunca me imaginé que haría en Sídney

07.07.09 / General / Author: paula / Comments: (1)

¡Anda pero si yo tenía un blog!

Últimamente no me siento muy inspirada para escribir. Pero subiré un post recopilatorio con las mejores cosas de los últimos tiempos.

Y como no, tengo que empezar por Visita Real. Ya había comentado que los Reyes de España iban a venir a Australia en visita oficial, y en la oficina se estaba organizando un encuentro empresarial y unas cuantas comidas para acompañar. El propósito último de la visita era inaugurar el Instittuo Cervantes de Sídney, pero Su Majestar JuanCar también se pasó por nuestro encuentro empresarial, y organizó una recepción para toda la colonia española en Australia.

Sydney desde el AltitudeRespecto a todo esto, destacar varias cosas. Primero, el derroche de dinero de todos nosotros que se gasta en eventos como este. 3 palets llenos de material (libretas, bolis, carpetas) precintados con cinta estampada con la bandera de España llegaron a la oficina desde Madrid… y yo pregunto si no hubiera sido mucho más barato comprar todas esas cosas aquí que enviarlas. A parte de eso, los precios desorbitados que se cobran por las salas, las comidas (ostras incluídas), todos los gastos de taxis, hoteles, viajes de personal (azafatas incluídas) desde España, etc., etc., etc. En fín, un derroche para quedar bien con las 4 empresas grandes de turno que están en Australia (y ni aún con esas, porque luego empiezan a protestar con “por qué habló éste y yo no” etc.

Segundo, destaco el haber tenido la oportunidad de estar en, probablemente, el mejor hotel de Sídney, que es muy seguro que de otra forma no hubiera podido estar. La comida muy rica, pero sobre todo las vistas, son impresionantes. Merece la pena un paseito hasta el restaurante Altitude del Shangri-La para ver Sídney en todo su esplendor, y más si hace un día tan impresionante como el que nos hizo.

Panorámica de la bahía de Sídney (perdón por el recorte de abajo!)

Panorámica de la bahía de Sídney (perdón por el recorte de abajo!)

Tercero, respecto al cóctel de recepción de la colonia española. El rey y la reina son iguales que en las monedas de Euro. Poco más puedo decir. Bueno, en realidad la reina es muy fea muy fea, y su pelo tiene un color entre rosa, gris y marrón que da un poco de miedo y no se les puede tirar fotos con flash porque te riñen los de seguridad. Llegaron, dieron su discurso de orgullo y satisfacción de dos minutos, pasearon un poco entre la gente y se fueron. Allí nos dejaron a todos con nuestros cacahuetes y nuestras copas de champán. 1 hora de maquillaje y estilismo para nada!! Porque claro, nos exigieron etiqueta! Jeje.

Zulema, María F, Carlos, Christoph, Leire, Cris

Zulema, María F, Carlos, Christoph, Leire, Cris

Rocío, Cris, Andrea, Rebeca, Victoria, Gloria

Rocío, Cris, Andrea, Rebeca, Victoria, Gloria

Foto robada del blog de Andrea (pa que se me ve a mí, más que nada) Víctor, Gloria, Kerman, Victoria, Zulema, Yo, Andrea y Fernando (uno de mis jefes, curiosamente el más borracho de la fiesta XD)

Foto robada del blog de Andrea (pa que se me vea a mí, más que nada) Víctor, Gloria, Kerman, Victoria, Rocío, Zulema, Yo, Andrea y Fernando (uno de mis jefes, curiosamente el más borracho de la fiesta XD)

Orgullo y satisfacción de recibirnos en AustraliaCon respecto a lo del discurso también destacar, para los que como yo creían que el Rey era un señor que sólo se dedicaba a hacer discursos y decirlos por diferentes lugares, que estábamos equivocados. Un porcentaje de más de la mitad del contenido del discurso que el Rey dio en el foro empresarial, lo había escrito una de nuestras becarias. Muy triste. Y por si os lo preguntáis, no, no saludé ni al Rey ni a la Reina. Primero y principalmente porque no tengo ningún interés especial en darle la mano a esos señores, y segundo y muy importante, porque para poder hacerlo debías enfrentarte a una horda de unas 500 señoras y señores con sus respectivos pelucones y trajes, metiéndote el codo y empujando para poder llegar lo más cerca posible de Su Majestad.

Quién me iba a decir a mí que iba a tener que venirme hasta Australia para ver a los Reyes en persona!! En fín…

Después del Business Forum la oficina volvió a su normalidad y pudimos volver a salir a las 3.30 de la tarde, con la hora y media de disfrute de luz solar que eso implica para nuestras vidas. Así que en un día de esos, Zulema y yo salimos del trabajo y nos dirigimos a los Jardines Chinos de Sídney, que teníamos muchas ganas de ir y todavía no habiamos pasado.

Paseando, paseando (no tanto, que no son tan grandes) nos encontramos con una caseta en la que tenían vestidos tradicionales chinos, y el amable chino nos dijo que pasáramos, que nos ponían el vestido de chinorris gratis. Hombre pues si es gratis, habrá que pasar, no?! Nos vistió, nos mostró delante del espejo y nos dijo que si nos queríamos hacer fotos, nos cobraban 10 dólares. Todo tiene truco. Te ponen la miel en los labios y claro, una vez vestido con toda la parafernalia, no te vas a ir sin hacerte una foto! Así que terminamos en medio de la antípodas vestidas de chinas en un jardín tradicional chino. Si no os contara esto y simplemente pusiera las fotos, seguro que os creíais que había estado en china de verdad!!! La experiencia de posar fue muy parecida a lo que seguramente se sienta con el traje de novia. Antes de dejarnos pulular libremente por el jardín, la china nos sacó unas fotos a las dos y recimos las clásicas instrucciones de: ponte ahí, gira un poco, ponle la mano por encima, mueve la barbilla, sonrie un poco, mira al infinito…. Quién me iba a decir a mí que iba a acabar de china en Sídney!

Chinese Gardens

Chinese Gardens

Y la última cosa que nunca me iba a imaginar hacer en Australia es ¡ir a patinar sobre hielo! Surf, correr por la playa, golf, cricket, rugby, todo muy típico australiano, pero un deporte que implique frío y/o hielo, no es lo que me esperaba de este país precisamente (aunque la verdad es que hace un frío de narices. En casa con la calefacción puesta en julio, queé ironía!)

Patinaje

Ángela & Me. Nacidas pa patiná!Nos juntamos una buena pandilla y nos fuimos a una pista de hielo temporal pequeñita que hay cerca del centro. Cuando llegamos, por supuesto, éramos los más anciamos de toda la pista y estábamos rodeados de niños salvajes con la cara pintada, celebrando cumpleaños y patinando hacia el lado contrario por la pista. También alguna australiana adolescente loca patinando en shorts. Es único sitio del mundo en el que te dejan entrar a una pista de hielo en pantalones cortos y sin guantes debe de ser este. En la pista demostramos nuestras habilidades. Éramos un grupo de todos los niveles, desde ex-patinadoras hielísticas como Ángela, hasta primerizas sobre cuchillas como Laura. Eso sí, los patines nos dolían a todos por igual, así que antes de que dieran las 2 horas que habíamos pagado, nos fuimos todos con nuestros pies destrozados, en busca de una merienda del Max Brenner. ¡¡¡Grande Max Brenner!!! Chocolatería exquisita: Gofre con chocolate, helado de vainilla, fresas y plátanos, lo mejor para reponer las calorías quemadas en el patinaje!

Y con esto y un bizcocho, hasta el próximo día que me de por escribir! El próximo viaje será el primer finde de Agosto a Kangaroo Island. Ah, y por si a alguno de los seguidores del blog le interesa, estuve en otro concierto interesante: These Hands Could Separate the Sky, aunque mi grupo favorito australiano sigue siendo Sleepmakeswaves.

Un saludo! Disfrutad del verano cabrones!!

Nueva Zelanda (Isla Norte)

22.06.09 / Viajes / Author: paula / Comments: (1)
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Dos semanas después (y con expectación), subo el post de Nueva Zelanda.

El 8 de junio, los australianos celebran el cumpleaños de la Reina (la de Inglaterra, sí) que no cumple años ese día, pero ellos son así de chulos y ponen la fiesta donde les viene mejor. Así que lunes de fiesta nacional. En nuestra oficina nos habían dicho (rumores, habladurías…) que no hicieramos planes para ese día, porque estando tan cerca de la Visita Real que tiene a la oficina revolucionada, probablemente tuviéramos que trabajar. Yo como soy invisible (y contenta por ello) no soy de las elegidas para trabajar los sábados, así que dí por hecho que no iba a trabajar en fiesta tampoco. Aún así, siendo prudente, no miré nada de viajes. Pero llegó el jueves, y Zulema (la otra invisible) y yo, no estabamos dispuestas a perder un bonito puente quedándonos en Sídney.

Miré todas las combinaciones posibles de vuelos desde Sídney, y lo único que nos salía medio barato era Auckland. Así que con menos de 24 horas para la salida, nos pillamos los billetes para Auckland. Todos los becarios “veteranos” de la oficina habían estado ya en Nueva Zelanda. Es el viaje típico de cuando vienen los novios a verte, de pillarte las vacaciones y gastártelas en un viaje por ahí, pero todos habían estado en la Isla Sur, que es en principio la más turística y la más bonita. Nos cogimos la Lonely Planet y empezamos a estudiar posibilidades, y resulta que en la Isla Norte también hay muchísimo que ver, y es donde se rodó la mayor parte del Señor de los Anillos (nunca una pelicula había hecho tanto por el turismo en un país!!)

Nuestro vólido

Nuestro vólido

Alquilamos una furgo con la que poder conducir/dormir/cocinar por un precio ridículo, y el extra del GPS! Era nuestra primera experiencia conduciendo por la izquierda y solas, así que nos hicimos un boceto de las cosas interesantes para ver, y nos lo tomamos con calma. Preparamos una maleta llena de mantas, jerseys gordos, calcentines, medias, leggins… todas las capas posibles para combatir el frío exagerado que esperábamos tener y nos fuimos a que nos pusieran un nuevo sello en nuestro pasaporte :) Llegamos el viernes muy de noche a Auckland y nos fuimos directas a un hostal. El sábado nos levantamos para ir a por la furgo, y por el camino intentamos comprar un gorro y unos guantes que nos protegieran del frío. A priori ésto parece una tarea fácil, pero resultó bastante complicada. Aunque no tanto como conseguir hacer funcionar la furgoneta a la perfección. Después de recogerla, intentamos comenzar el viaje y nos dimos cuenta de que no éramos capaces de meter la tercera. Buscamos una manzana llana y nos pasamos unos 15 minutos dando vueltas por turnos intentando meter la maldita marcha. Como Benny Hill cuando corría alrededor del árbol, pero en coche. Cuando por fín pareció que se medio portaba bien, arrancamos rumbo a las Waitomo Caves.

Con todos los imprevistos, se nos hizo súper tarde, y creíamos que no íbamos a poder ver nada ese día. Pero la suerte, que estuvo de nuestro lado durante todo el viaje, nos hizo llegar justo 10 minutos antes de que terminara el último tour.

Aunque no nos dejaron hacer fotos, Google nos ayuda a recrear la escena

Aunque no nos dejaron hacer fotos, Google nos ayuda a recrear la escena

Vimos una de la cosas más bonitas de todo el viaje. Waitomo es una de las zonas más importantes del mundo de cuevas de caliza, descubiertas hace no se cuantos cientos de años por los maorís neozelandeses. Nos hicimos el tour de la Glowworn, donde por degracia, no nos dejaron hacer fotos :( Una maorí nos llevó por el interior de una cueva impresionante, llena de estalactitas y estalagmitas, impresionante de lo bonita que era. Nos explicarion cómo se formaba todo aquello, y los millones de años que llevaba la formación de una estalactita/gmita. El recorrido estaba iluminado, pero cuando apagaba las luces se hacía la oscuridad total, pareciendo que estábamos a muchos metros bajo tierra. También nos comentó que la acústica que había en una zona de la cueva llamada La Catedral era tan buena que había hecho conciertos de ópera allí dentro, y se nos puso a cantar. Pelos de punta. Luego empezamos  a ver las Waitomo Arachnocampas, un tipo de luciérnaga que sólo se cría en esas cuevas. Nos metieron en un barquito dentro del río que atraviesa las cuevas, totalmente a oscuras, y el techo de las cuevas se iluminó con millones de luciérnagas que parecían estrellas en el cielo. Impresionante. Increíble. Lástima que no nos dejaran hacer fotos. Era increíblemente bonito, navegando con la barquita por la cueva a la luz de la luciéranga ;) Una pena también que no llegaramos antes, porque había muchos más tours para hacer, y muchas actividades tipo rafting por la cuevas (que seguro que no íbamos a hacer, pero lo podríamos haber barajado…)

Interior

Interior

Domingo. Nos levantamos en un parking en medio de Nueva Zelanda, más tarde de lo que esperábamos, y pusimos rumbo a Rotorua, según la Lonely Planet, uno de los centros turísticos más importantes de NZ. Nos fuimos a Te Puia el “New Zealand Maorí Arts and Crafts Institute”. Otra vez la suerte de nuestro lado para llegar justo a tiempo para poder coger la entrada que incluía la exhibición de cultura maorí. Aquí empezamos nuestra ruta por lo que llaman los “Thermal Villages”, aunque la traducción de “thermal” viene a ser “térmico” y no “termal”. Así que nada de relax en piscinas de chorros.

Esculturas MaorísDespués de la recepción entre esculturas de dioses maorís, nuestro guía (también maorí) nos llevó a ver el Te Whakarewarewa Thermal Valley (también nos obligó a recitar este nombre hasta que lo dijimos bien). Vimos un par de géisers que no dejaban de echar agua y la que sería nuestra primera piscina maloliente de burbujas de barro.

También nos llevaron a la Kiwi House y tuvimos la oportunidad de ver un kiwi, ese pájaro extraño, mezcla de pájaro y mamífero, típico de Nueva Zelanda que, como no, está en peligro de extención. Por eso practicamente sólo se puede ver en las Kiwi Houses que hay por el país, donde les cuidan y les tienen metidos en una especie de terrario. Creo recordar que nos dijo que sólo quedaban unos 60.000, y que encima el bicho, sólo pone un huevo al año. Pero es que el huevo es de un tamaño descomunal, tipo huevo de avestruz, el equivalente a si un humano pariera un niño de 50 kilos. Allí tampoco nos dejaron hacer fotos.

Geyser

Luego nos fuimos hacia el “pueblo maorí”. Tres estructuras que representaban una casa, un salón de recepciones y un almacén para comida (un hórreo maorí).  Sólo una era auténtica de lo que quedaba de hace unos cuantos años (aunque restaurada). Dentro asistimos a la patética representación de los cánticos y bailes maorís (con guitarra española incluída) Sin lugar a dudas, lo que menos me gustó del viaje. Los que estaban allí plantados no podían tener menos ganas de hacerlo, y encima todo era tan falso, que daba hasta risa. Más tarde pudimos ver dos escuelas que hay dentro del recinto, una de talla y otra de textiles. La de talla, evidentemente, estaba llena de las típicas esculturas maorís súper bonitas, y pudimos ver un poco de cómo se hacen. La de textil era menos interesante, pero antes nuestro guía nos había hecho una demostración de cómo conseguían sacar hilo de las hojas de unas plantas, pelandolas y enredando las hebras. Era como hilo de verdad, súper curioso. Con ese es con lo que hacen (o hacían) sus trajes típicos).

Horreo Maorí

Horreo Maorí

Exhibición "cultural maorí"

Exhibición "cultural maorí"

Por la tarde nos dirigimos hacia Wai-o-tapu el “Thermal Wonderland”, o sea “El país de las maravillas térmicas”.

Artist's Palette

Artist's Palette

El centro de la isla sur de NZ, que es donde estábamos, está justo en medio de dos placas tectónicas, la placa del Pacífico y la placa Australiana, por lo tanto es zona de volcanes y actividad geotérmica. Por eso hay tantos recursos turísticos de zonas térmicas, y de características geológicas especiales.

En Wai-o-tapu nos encontramos con un parque natural que casi parecía un parque de atracciones de la geología. Es increíble que haya tantas cosas curiosas juntas, y las que no te dejan ver… Y la tierra da mucho miedo.  Vimos rocas y suelo de todos los colores, agua saliendo de entre las rocas, humo, gases, mal olor, ruido, vapores calientes y vapores fríos, piscinas de lodo burbujeante, lagos verdes fosforito y más. Todo en un recorrido andando de una hora y media (que se nos hicieron 3 con las paraditas cada 5 metros a hacer fotos como japonesas).

Cruzando la Primrose Terrace. Terraza de cuarzo formada hace 900 años por los depósitos de silicato de sal de la evaporación de las aguas de la Champagne Pool

Cruzando la Primrose Terrace. Terraza de cuarzo formada hace 900 años por los depósitos de silicato de sal de la evaporación de las aguas de la Champagne Pool

"Cataratas de Velo Nupcial" Marcan el final de la terraza de cuarzo y están coloreadas parcialmente por el reboso de la Piscina de Ópalo

"Cataratas de Velo Nupcial" Marcan el final de la terraza de cuarzo y están coloreadas parcialmente por el reboso de la Piscina de Ópalo

El camino entre los Precipios de Alumbre (un mineral) formados hace 900 años, y al fondo la Sartén Plana, un antiguo cráter lleno de sedimentos. Supimos por qué se llamaba así al llegar y oir el ruido que salía de debajo de la tierra

El camino entre los Precipios de Alumbre (un mineral) formados hace 900 años, y al fondo la Sartén Plana, un antiguo cráter lleno de sedimentos. Supimos por qué se llamaba así al llegar y oir el ruido que salía de debajo de la tierra

Cosas que salen de debajo de la tierra y dan mucho yuyu...

Cosas que salen de debajo de la tierra y dan mucho yuyu...

Las Cataratas del Lago Ngakoro, formado a partir de una erupción hace 970 años. Los escapes de vapor muestran que todavía hay una actividad térmica

Las Cataratas del Lago Ngakoro, formado a partir de una erupción hace 970 años. Los escapes de vapor muestran que todavía hay una actividad térmica

La Terraza de Cuarzo, desde otro ángulo

La Terraza de Cuarzo, desde otro ángulo

Champagne Pool, o Piscina de Champaña según la traducción

Champagne Pool, o Piscina de Champaña según la traducción

Detalle de la Champagne Pool, piscina de agua termal de 60 metros de diámetros y 60 de profundidad, a 70º y burbujas producidas por el dióxido de carbono. Formada hace 900 años por una erupción hidrotérmica, contiene metales como oro, planta, mercurio, azufre, arsénica, talio, antimonio, etc.

Detalle de la Champagne Pool, piscina de agua termal de 60 metros de diámetros y 60 de profundidad, a 70º y burbujas producidas por el dióxido de carbono. Formada hace 900 años por una erupción hidrotérmica, contiene metales como oro, planta, mercurio, azufre, arsénica, talio, antimonio, etc.

Cráter

Cráter

Devil's Bath, o Baño del Diablo. Cráter cuyo color de agua se debe a la cantidad de arsénico que contiene. Cuanto más verde, más arsénico.

Devil's Bath, o Baño del Diablo. Cráter cuyo color de agua se debe a la cantidad de arsénico que contiene. Cuanto más verde, más arsénico.

Mud Pools o Piscinas de Arcilla, burbujeantes y con un olor a huevo podrido insoportable

Mud Pools o Piscinas de Arcilla, burbujeantes y con un olor a huevo podrido insoportable

Para el último día habíamos mirado la zona de Taupo y el Parque Nacional de Tongariro (que representó varias cosas en El Señor de los Anillos, entre otras Mordor) pero el frío alpino que debía hacer a 2.000 metros de altitud nos echó para atrás.

Al final nos decidimos por ir a ver las Huka Falls. Una catarata impresionante, gigante, con una cantidad de agua que da mucho miedo y agua azul turquesa. Cuando llegamos hacía tanto frío que todo era humo, porque al parecer la temperatura del agua era de unos 12º y nosotros debíamos estar a 5º, así que era como una olla de agua hirviendo gigante :) Ésto nos estropeó bastante las fotos, pero nos dimos por satisfechas.

Huka Falls

Huka Falls

Huka Falls

Huka Falls

Luego teníamos un poco de tiempo extra antes de partir hacia Auckland y fuimos hasta los “Craters of the Moon”. Es básicamente una extensión de tierra medio desierta llena de columnas de humo. De lejos, parecen los restos de una batalla, pero resulta que son, otra vez, gases y filtraciones del centro de la tierra hacia el exterior. Después de ver Wai-o-tapu no nos impresionó mucho, pero desde la parte de arriba había vistas del parque, el pueblo de Taupo y las montañas nevadas de Tongariro. Y por detrás vegetación que parecía casi una selva.

Craters of the Moon

Craters of the Moon

Para entonces, nuestras narices ya se habían acostumbrado al mal olor que sueltan los gases del centro de la tierra, y tuvimos que volver hacia Auckland.

Por el camino,  más relajadas que a la ida, pudimos disfrutar del paisaje. Nueva Zelanda es como un Hobitton gigante. Al menos esa zona. Todo verde y con colinitas pequeñas, llena de vacas y sobre todo ovejas. Muchas ovejas con mucha lana. En una de las paradas que hicimos pudimos ver un emú, esa especie de avestruz australiano (y neozelandés también, al parecer). No era salvaje, claro, pero pusimos un tick más en la lista de animales típicos encontrados.

Paisajes desde el coche

Paisajes desde el coche

Paisajes desde el coche

Al llegar a Auckland estábamos tan cansadas que no nos apetecía hacer más turismo. Nos perdimos un poco para entrar y pudimos ver el Museo de Auckland y las vistas de la ciudad, pero cuando bajamos al centro ya era de noche. Nos dimos una vuelta hasta la Sky Tower (la estructura más alta del Hemisferio Sur) y nos quedamos con las ganas de ver los 7 volcanes extintos que rodean Auckland y que ejercen de parques ahora mismo, y alguna que otra cosa más. Una siesta de 9 a 2.30 de la mañana y para el aeropuerto. 3 horas y media de vuelo y directas al trabajo. Día duro.

Museo de Auckland

Museo de Auckland

Auckland

Auckland

Conclusiones: Tuvimos mucha suerte durante todo el viaje, sobre todo con el tiempo, que no nos hizo demasiado frío ni nos llovió en ningún momento. Conducir por la izquierda no tiene demasiada complicación. Poner el intermitente en vez del limpiaparabrisas ya se complica un poco más. Nueva Zelanda es súper bonito y hay muuuchas cosas que ver. Tenemos que volver a la isla norte, y por descontado a la isla sur. Somos unas pringadas y nos hemos ido de allí sin hacer lo típico: Puenting. Me gusta que los maorís neozelandeses estén integrados en la sociedad, no como en Australia, aunque realmente el “exterminio” de la raza en NZ no tuvo nada que ver con Australia. Me gustan los lunes de fiesta y los viajes con Zulema.

Las primas de Manu Chao, en la flagoneta muertas de frío

Las primas de Manu Chao, en la flagoneta muertas de frío