Kangaroo Island

19.08.09 / Viajes / Author: paula / Comments: (3)
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Cuánto tiempo…!!! Si es que no sé cómo se me ocurrió a mí ésto de hacer un blog!! Tenía que haberme decidido por un videoblog, que es más rápido!!

Retomando donde lo habíamos dejado… hace ya unas tres semanas de esto, pero hemos estado en Kangaroo Island. El viaje multitudinario resultó mejor de lo esperado, puesto que poner de acuerdo a 13 personas a la vez, en principio parecía harto complicado, pero al final todo resultó bien.

Después de una noche compartiendo ronquidos en un bakcpacker de Adelaida, nos dirigimos hacia el ferry que nos llevaría a Kangaroo Island. En el viaje, bastante vaivén y bastantes españoles (a parte de nosotros).

Welcome

Llegamos a las aguas turquesas de Kangaroo Island y nos dirigimos hacia la casita rural que habíamos alquilado. Allí conocimos a Stack (no ahí en adelante Steak) el dueño de la casa, las gallinas, los cerdos y los tractores antiguos que nos rodeaban. La casa era rural en el sentido más literal de la palabra. Nos encantó. Steak (o Stack) se encargó de encendernos la chimenea para que no tuviéramos frío, y de hacernos unas recomendaciones para la isla, que se basaron prácticamente en una campaña rápida de desprestigio de los gestores de los Parques Naturales.

Dudley Villa

Cerdos

Dudley Villa

Después de dejar las maletas y hacer las cábalas para ver en qué habitación metíamos a los “snorers”, ignoramos a Stack y nos fuimos hacia donde habíamos pensado comenzar: Seal Bay.

Allí nos esperaba una de las mayores colonias de leones marinos de Australia. Antes de llegar a la playa nos encontramos con una zona de dunas de arena y vegetación y su caminito de madera. Nos habían dicho que la playa estaba llena de focas, pero yo no me esperaba que estuvieran incluso por el camino, lejos del mar. Todas las dunas estaban llenas de focas. Casi pasaban desapaercibidas si no te fijabas mucho, porque tienen una actividad física bastante escasa, pero mucho estaban muy muy cerca de nosotros, incluso cruzando por el medio del camino, y además nuestra guía nos iban señalando las que nos encontrábamos.

Seal Bay

Luego bajamos a la playa y nos encontramos un montón más. Todas tiradas en la arena, mayoritariamente en grupos. La guía nos explicó que estos animales se pasaban 3 días seguidos en el océano, y luego venían a la costa a buscar calor y descansar. Por eso se les suele ver en grupos, guardando el calor de los unos con los otros, y teniendo una actividad física bastante parecida a la mía jajajaja. Además, nos contó la interesante vida de las focas hembras, que se pasan la mitad del año embarazadas, y la otra mitad del año dando de mamar. En la playa pudimos ver en directo cómo una foquita mamaba de su madre, cómo otras salían del mar recién llegadas o cómo otras aprendían a nadar. Estabamos rodeados de ellas, y aunque no nos podíamos acercar a tocarlas (la guía no nos dejaba, algo lógico teniendo en cuenta que son animales salvajes de unos cientos de kilos) estabamos súper súper cerca, observándolas como descansaban en sus casas. Increíble.

Yo en Seal Bay

Australian Sea Lions

Seal Bay

Enlace al Youtube con mi video de una foquina =)

Una vez finiquitadas las focas, no fuimos hasta Little Sahara, un desierto en medio de la isla. Trepamos la duna y no sé por qué, pero muchos de nosotros pensábamos que al llegar arriba nos íbamos a encontrar con el mar. Supongo que serían los recuerdos de Port Stephens, puesto que las dunas eran casi iguales. Pero nada más lejos de la realidad. Desde arriba había una vista bastante impresionante de kilómetros de vegetación, si nada de costa a la vista, ni nada de nada, más que árboles. Curioso que ese desierto estuviera allí en medio.

Little Sahara

Después, nos pasamos por Vivonne Bay, que se prometía como una de las playas más bonitas de la isla, aunque para mí no lo fue. Esta desierta y virgen, larga, de arena blanca y con el agua turquesa. Muy bonita, muy Australia.

Vivonne Bay

La última parada del día me estaba esperando, y no me defraudó: El Koala Walk. Como su propio nombre indica, era un camino con eucaliptos a los lados, habitados por koalas. POR FÍN, DESPUÉS DE MÁS DE 6 MESES EN AUSTRALIA, VI KOALAS. Y son taaaaaaaaaaaaaaaaan monos!!!! El primero que ví, se despertó cuando llegué, me miraba y me decía con su telepatía que me lo llevara conmigo a casa. Y menos mal que estaban bastante altos, que si no, me lo hubiera llegado. Después de ese llegaron unos cuantos más. Por suerte, íbamos con unos cuantos profesionales del koala-spotting, porque a mí me costaba verlos. Los muy capullos se camuflan bastante bien en los árboles. Curiosamente, estaban súper activos (o eso me dijeron, ya que no había visto ninguno más) y pudimos ver a alguno trepando por las ramas en busca de hojas de eucalipto que llevarse a la boca.

Mi primer koala, diciéndome clarísimamente "llévame a tu casa"

Mi primer koala, diciéndome clarísimamente "llévame a tu casa"

Koala en un frenesí de actividad

Koala en un frenesí de actividad

Un primo de Mofli

Un primo de Mofli

Por la zona también había canguros y algún pájaro raro, pero ¿¿quién va a hacerle caso a un canguro habiendo koalas?? Desgraciadamente llegó el momento que tuvimos que volver a casa :( Para compensar, Chris nos preparó una buenísimas pizzas caseras para cenar, y Stack no nos deufraudó con la chimenea :D

¿¿A quién le interesa un pájaro con nariz de plastilina teniendo koalas??

¿¿A quién le interesa un pájaro con nariz de plastilina teniendo koalas??

Poniendo en práctica lo que nos enseñaron las focas en cuanto a la búsqueda del calor

Poniendo en práctica lo que nos enseñaron las focas en cuanto a la búsqueda del calor

El día 2, cada uno tenía sus preferencias, así que intentamos hacer hueco para los planes de todos. Nos levantamos y fuimos al mercadillo del pueblo, que resultaron ser 4 puestos vendiendo miel y galletas. Después nos fuimos hasta las Kelly Caves, a ver las estalactitas y estalagmitas. Aunque no fueran demasido impresionantes, es increíble ver como en una isla tan pequeña como Kangaroo (155 km de largo) puede haber tantas cosas distintas para visitar.

Kelly Caves

Entonces pusimos rumbo hacia el highlight del día, y probablemente del viaje: Flinders Chase National Park.

Nuestra primera parada allí fue Admirals Arch. Es una zona de acantilados y la que hay un arco erosinado por el mar muy grande, y una colonia de focas todavía más grande. Hacía un viento espantoso, pero le daba un toque bastante especial al hecho asomarse a uno de los acantilados y mirar hacia la inmensidad. Una vez más, nuestro punto más cercano en línea recta era la Antártida, y en esta ocasión nadando recto hacia el oeste, hubiéramos llegado a Sudáfrica.

Marta

La colonia de focas otra vez era impresionante. Estaban descansando en las rocas, totalmente camufladas. Desde lejos no hubiera dicho que eran focas ni loca. Se veían puntos marrones desde todas partes. Éstos eran leones marinos de Nueva Zelanda, poco que ver con las de Seal Bay, y aunque aquí no había tour guiado, estabamos casi tan cerca o más que las de Seal Bay, separados sólo por una valla de madera. El arco de la roca también muy bonito, pero yo la verdad es que me quedo con los animales.

Admiral's Arch y los puntos-foca

Admiral's Arch y los puntos-foca

Admiral's Arch

Admiral's Arch

yo y la foca

Yo y mi amiga la foca

Focas, focas y más focas

Focas, focas y más focas

^_^

^_^

Después de Admirals Arch, nos fuimos corriendo a las Remarkable Rocks, porque se nos echaba el sol encima, y no es muy recomendable conducir de noche en un sitio con tantos animales salvajes.

Las Remarkable Rocks son la típica imagen de las potales de Kangaroo Island, y ciertamente, son impresionantes. Se trata de un conjunto de rocas erosionadas por el mar y el viento, en medio de una especie de cerro. Las rocas tienen un fondo de color naranja, y hacen formas de todo tipo. Lástima que no pudimos pararnos allí demasiado tiempo, porque eran realmente bonitas.

Remarkable Rocks

remarkable rocks

Remarkable Rocks

Remarkable Rocks

Fairy PenguinIntentamos ir hasta el Platypus Walk antes del anochecer, pero estaba cerrado. Así que nuestra oportunidad de ver auténticos ornitorrincos se fueron al garete. Bien es verdad que las posibilidades de haberlos vistos aún habiendo hecho el Walk eran muy pequeñas, porque son animales nocturnos y que no suelen salir del agua a saludar :) La verdad es que ver ornitorrincos ya hubiera sido el súmmun zoológico, pero para compensarlo nos fuimos de vuelta a Penneshaw en busca de pingüinos. Al final sólo nos quedamos 4 para hacer el tour guiado, y pudimos ver un montón de pingüinos enanos (fairy penguins) monííííííííísimos. Nuestra guía nos explicó la curiosa vida de los pingüinos, que forman una familia y se quedan viviendo en la misma madriguera durante años y años. Nos encontramos a una familia que había instalado su casa en un lugar un poco complicado, teniendo que atravesar todos los días la “carretera principal” del pueblo para poder llegar. Gracias a Dios, según la guía, morían muy pocos atropellados al año. Como curiosidad, comentar que los pingüinos macho son una ricura, y se encargan de buscar, cuidar, acicalar y decorar la casa para la pingüina, que si no le gusta la morada, no acepta el matrimonio :D

Para celebrar nuestros dos días intesivos de naturaleza sin contaminación y lo mucho que les habían gustado las colonias de animales en total libertad, mis compañeros hicieron para cenar una barbacoa a base de salchichas y hamburguesas…

El último día en la isla se presentaba relajado, ya que ya habíamos recorrido todo los lugares imprescindibles.

Cogimos el coche y llegamos hasta Bay of Shoals, para ponerle el tick a otro animal australiano: el pelícano. Éstos se pueden ver en Sydney, aunque hay que reconocer que no es lo mismo verlos planeando por una playa de una playa de una isla remota que verlos en la puerta de atrás de un local del Fish Market mendigando cabezas de pescado!

Pelicanos

Casualidades de la vida, al lado de esa playa nos encontramos una bodega de vinos, así que como no había ningún plan mejor, el grueso del grupo se embarcó en una extensa cata de vinos, mientras otras tomaban el sol y yo pensaba que hubiera firmado sin pensármelo en aquel preciso instante la hipoteca que me concediera la propiedad de esa ‘parcela’.

Cata

Ésto es vida...

Mi parcelita...

Nos fuimos hasta Emu Bay, una playa espectacular, en la que desgraciadamente no funcionaba la barbacoa pública (sí, repitieron barbacoa con las sobras, para seguir celebrando :D) así que tuvimos que aventurarnos en el clásico mundo de las carreteras sin asfaltar para llegar hasta Stokes Bay. Esa playa sí que cumplía uno de los dos requisitos indispensables de toda playa australiana: tener barbacoa pública y tener váteres públicos. Comimos, hicimos una mini excursión por la playa desafiando la pleamar, y retomamos el camino a Penneshaw para despedirnos de nuestra casa, Stack, los cerdos y las gallinas.

shoal-bay-panoramica

Panorámica de Stokes Bay

Emy Bay, espectacular

Emy Bay, espectacular

La anécdota más diveritda del viaje no fue que en el ferry de vuelta casi le rompiéramos un dedo a Andrea jugando al burro. Tampoco fue nuestro estado de agotamiento en la oficina el martes de doblete-viajeril. Podría haber sido el momento en el que al arrancar el coche en Adelaida con destino aeropuerto nos diéramos cuenta de que nos habíamos olvidado a Leire durmiendo en el backpackers. Podría haber sido esta, si no llega a ser porque a Leire no le hizo ni puta gracia jajajajaja. La anécdota divertida del viaje fue que, uno de los asistentes, Héctor, un amigo de Víctor que estaba de visita por la Land Down Under resultara ser el ex-novio de mi prima Raquel.

Grupo

Grupo

Nueva Zelanda (Isla Norte)

22.06.09 / Viajes / Author: paula / Comments: (1)
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Dos semanas después (y con expectación), subo el post de Nueva Zelanda.

El 8 de junio, los australianos celebran el cumpleaños de la Reina (la de Inglaterra, sí) que no cumple años ese día, pero ellos son así de chulos y ponen la fiesta donde les viene mejor. Así que lunes de fiesta nacional. En nuestra oficina nos habían dicho (rumores, habladurías…) que no hicieramos planes para ese día, porque estando tan cerca de la Visita Real que tiene a la oficina revolucionada, probablemente tuviéramos que trabajar. Yo como soy invisible (y contenta por ello) no soy de las elegidas para trabajar los sábados, así que dí por hecho que no iba a trabajar en fiesta tampoco. Aún así, siendo prudente, no miré nada de viajes. Pero llegó el jueves, y Zulema (la otra invisible) y yo, no estabamos dispuestas a perder un bonito puente quedándonos en Sídney.

Miré todas las combinaciones posibles de vuelos desde Sídney, y lo único que nos salía medio barato era Auckland. Así que con menos de 24 horas para la salida, nos pillamos los billetes para Auckland. Todos los becarios “veteranos” de la oficina habían estado ya en Nueva Zelanda. Es el viaje típico de cuando vienen los novios a verte, de pillarte las vacaciones y gastártelas en un viaje por ahí, pero todos habían estado en la Isla Sur, que es en principio la más turística y la más bonita. Nos cogimos la Lonely Planet y empezamos a estudiar posibilidades, y resulta que en la Isla Norte también hay muchísimo que ver, y es donde se rodó la mayor parte del Señor de los Anillos (nunca una pelicula había hecho tanto por el turismo en un país!!)

Nuestro vólido

Nuestro vólido

Alquilamos una furgo con la que poder conducir/dormir/cocinar por un precio ridículo, y el extra del GPS! Era nuestra primera experiencia conduciendo por la izquierda y solas, así que nos hicimos un boceto de las cosas interesantes para ver, y nos lo tomamos con calma. Preparamos una maleta llena de mantas, jerseys gordos, calcentines, medias, leggins… todas las capas posibles para combatir el frío exagerado que esperábamos tener y nos fuimos a que nos pusieran un nuevo sello en nuestro pasaporte :) Llegamos el viernes muy de noche a Auckland y nos fuimos directas a un hostal. El sábado nos levantamos para ir a por la furgo, y por el camino intentamos comprar un gorro y unos guantes que nos protegieran del frío. A priori ésto parece una tarea fácil, pero resultó bastante complicada. Aunque no tanto como conseguir hacer funcionar la furgoneta a la perfección. Después de recogerla, intentamos comenzar el viaje y nos dimos cuenta de que no éramos capaces de meter la tercera. Buscamos una manzana llana y nos pasamos unos 15 minutos dando vueltas por turnos intentando meter la maldita marcha. Como Benny Hill cuando corría alrededor del árbol, pero en coche. Cuando por fín pareció que se medio portaba bien, arrancamos rumbo a las Waitomo Caves.

Con todos los imprevistos, se nos hizo súper tarde, y creíamos que no íbamos a poder ver nada ese día. Pero la suerte, que estuvo de nuestro lado durante todo el viaje, nos hizo llegar justo 10 minutos antes de que terminara el último tour.

Aunque no nos dejaron hacer fotos, Google nos ayuda a recrear la escena

Aunque no nos dejaron hacer fotos, Google nos ayuda a recrear la escena

Vimos una de la cosas más bonitas de todo el viaje. Waitomo es una de las zonas más importantes del mundo de cuevas de caliza, descubiertas hace no se cuantos cientos de años por los maorís neozelandeses. Nos hicimos el tour de la Glowworn, donde por degracia, no nos dejaron hacer fotos :( Una maorí nos llevó por el interior de una cueva impresionante, llena de estalactitas y estalagmitas, impresionante de lo bonita que era. Nos explicarion cómo se formaba todo aquello, y los millones de años que llevaba la formación de una estalactita/gmita. El recorrido estaba iluminado, pero cuando apagaba las luces se hacía la oscuridad total, pareciendo que estábamos a muchos metros bajo tierra. También nos comentó que la acústica que había en una zona de la cueva llamada La Catedral era tan buena que había hecho conciertos de ópera allí dentro, y se nos puso a cantar. Pelos de punta. Luego empezamos  a ver las Waitomo Arachnocampas, un tipo de luciérnaga que sólo se cría en esas cuevas. Nos metieron en un barquito dentro del río que atraviesa las cuevas, totalmente a oscuras, y el techo de las cuevas se iluminó con millones de luciérnagas que parecían estrellas en el cielo. Impresionante. Increíble. Lástima que no nos dejaran hacer fotos. Era increíblemente bonito, navegando con la barquita por la cueva a la luz de la luciéranga ;) Una pena también que no llegaramos antes, porque había muchos más tours para hacer, y muchas actividades tipo rafting por la cuevas (que seguro que no íbamos a hacer, pero lo podríamos haber barajado…)

Interior

Interior

Domingo. Nos levantamos en un parking en medio de Nueva Zelanda, más tarde de lo que esperábamos, y pusimos rumbo a Rotorua, según la Lonely Planet, uno de los centros turísticos más importantes de NZ. Nos fuimos a Te Puia el “New Zealand Maorí Arts and Crafts Institute”. Otra vez la suerte de nuestro lado para llegar justo a tiempo para poder coger la entrada que incluía la exhibición de cultura maorí. Aquí empezamos nuestra ruta por lo que llaman los “Thermal Villages”, aunque la traducción de “thermal” viene a ser “térmico” y no “termal”. Así que nada de relax en piscinas de chorros.

Esculturas MaorísDespués de la recepción entre esculturas de dioses maorís, nuestro guía (también maorí) nos llevó a ver el Te Whakarewarewa Thermal Valley (también nos obligó a recitar este nombre hasta que lo dijimos bien). Vimos un par de géisers que no dejaban de echar agua y la que sería nuestra primera piscina maloliente de burbujas de barro.

También nos llevaron a la Kiwi House y tuvimos la oportunidad de ver un kiwi, ese pájaro extraño, mezcla de pájaro y mamífero, típico de Nueva Zelanda que, como no, está en peligro de extención. Por eso practicamente sólo se puede ver en las Kiwi Houses que hay por el país, donde les cuidan y les tienen metidos en una especie de terrario. Creo recordar que nos dijo que sólo quedaban unos 60.000, y que encima el bicho, sólo pone un huevo al año. Pero es que el huevo es de un tamaño descomunal, tipo huevo de avestruz, el equivalente a si un humano pariera un niño de 50 kilos. Allí tampoco nos dejaron hacer fotos.

Geyser

Luego nos fuimos hacia el “pueblo maorí”. Tres estructuras que representaban una casa, un salón de recepciones y un almacén para comida (un hórreo maorí).  Sólo una era auténtica de lo que quedaba de hace unos cuantos años (aunque restaurada). Dentro asistimos a la patética representación de los cánticos y bailes maorís (con guitarra española incluída) Sin lugar a dudas, lo que menos me gustó del viaje. Los que estaban allí plantados no podían tener menos ganas de hacerlo, y encima todo era tan falso, que daba hasta risa. Más tarde pudimos ver dos escuelas que hay dentro del recinto, una de talla y otra de textiles. La de talla, evidentemente, estaba llena de las típicas esculturas maorís súper bonitas, y pudimos ver un poco de cómo se hacen. La de textil era menos interesante, pero antes nuestro guía nos había hecho una demostración de cómo conseguían sacar hilo de las hojas de unas plantas, pelandolas y enredando las hebras. Era como hilo de verdad, súper curioso. Con ese es con lo que hacen (o hacían) sus trajes típicos).

Horreo Maorí

Horreo Maorí

Exhibición "cultural maorí"

Exhibición "cultural maorí"

Por la tarde nos dirigimos hacia Wai-o-tapu el “Thermal Wonderland”, o sea “El país de las maravillas térmicas”.

Artist's Palette

Artist's Palette

El centro de la isla sur de NZ, que es donde estábamos, está justo en medio de dos placas tectónicas, la placa del Pacífico y la placa Australiana, por lo tanto es zona de volcanes y actividad geotérmica. Por eso hay tantos recursos turísticos de zonas térmicas, y de características geológicas especiales.

En Wai-o-tapu nos encontramos con un parque natural que casi parecía un parque de atracciones de la geología. Es increíble que haya tantas cosas curiosas juntas, y las que no te dejan ver… Y la tierra da mucho miedo.  Vimos rocas y suelo de todos los colores, agua saliendo de entre las rocas, humo, gases, mal olor, ruido, vapores calientes y vapores fríos, piscinas de lodo burbujeante, lagos verdes fosforito y más. Todo en un recorrido andando de una hora y media (que se nos hicieron 3 con las paraditas cada 5 metros a hacer fotos como japonesas).

Cruzando la Primrose Terrace. Terraza de cuarzo formada hace 900 años por los depósitos de silicato de sal de la evaporación de las aguas de la Champagne Pool

Cruzando la Primrose Terrace. Terraza de cuarzo formada hace 900 años por los depósitos de silicato de sal de la evaporación de las aguas de la Champagne Pool

"Cataratas de Velo Nupcial" Marcan el final de la terraza de cuarzo y están coloreadas parcialmente por el reboso de la Piscina de Ópalo

"Cataratas de Velo Nupcial" Marcan el final de la terraza de cuarzo y están coloreadas parcialmente por el reboso de la Piscina de Ópalo

El camino entre los Precipios de Alumbre (un mineral) formados hace 900 años, y al fondo la Sartén Plana, un antiguo cráter lleno de sedimentos. Supimos por qué se llamaba así al llegar y oir el ruido que salía de debajo de la tierra

El camino entre los Precipios de Alumbre (un mineral) formados hace 900 años, y al fondo la Sartén Plana, un antiguo cráter lleno de sedimentos. Supimos por qué se llamaba así al llegar y oir el ruido que salía de debajo de la tierra

Cosas que salen de debajo de la tierra y dan mucho yuyu...

Cosas que salen de debajo de la tierra y dan mucho yuyu...

Las Cataratas del Lago Ngakoro, formado a partir de una erupción hace 970 años. Los escapes de vapor muestran que todavía hay una actividad térmica

Las Cataratas del Lago Ngakoro, formado a partir de una erupción hace 970 años. Los escapes de vapor muestran que todavía hay una actividad térmica

La Terraza de Cuarzo, desde otro ángulo

La Terraza de Cuarzo, desde otro ángulo

Champagne Pool, o Piscina de Champaña según la traducción

Champagne Pool, o Piscina de Champaña según la traducción

Detalle de la Champagne Pool, piscina de agua termal de 60 metros de diámetros y 60 de profundidad, a 70º y burbujas producidas por el dióxido de carbono. Formada hace 900 años por una erupción hidrotérmica, contiene metales como oro, planta, mercurio, azufre, arsénica, talio, antimonio, etc.

Detalle de la Champagne Pool, piscina de agua termal de 60 metros de diámetros y 60 de profundidad, a 70º y burbujas producidas por el dióxido de carbono. Formada hace 900 años por una erupción hidrotérmica, contiene metales como oro, planta, mercurio, azufre, arsénica, talio, antimonio, etc.

Cráter

Cráter

Devil's Bath, o Baño del Diablo. Cráter cuyo color de agua se debe a la cantidad de arsénico que contiene. Cuanto más verde, más arsénico.

Devil's Bath, o Baño del Diablo. Cráter cuyo color de agua se debe a la cantidad de arsénico que contiene. Cuanto más verde, más arsénico.

Mud Pools o Piscinas de Arcilla, burbujeantes y con un olor a huevo podrido insoportable

Mud Pools o Piscinas de Arcilla, burbujeantes y con un olor a huevo podrido insoportable

Para el último día habíamos mirado la zona de Taupo y el Parque Nacional de Tongariro (que representó varias cosas en El Señor de los Anillos, entre otras Mordor) pero el frío alpino que debía hacer a 2.000 metros de altitud nos echó para atrás.

Al final nos decidimos por ir a ver las Huka Falls. Una catarata impresionante, gigante, con una cantidad de agua que da mucho miedo y agua azul turquesa. Cuando llegamos hacía tanto frío que todo era humo, porque al parecer la temperatura del agua era de unos 12º y nosotros debíamos estar a 5º, así que era como una olla de agua hirviendo gigante :) Ésto nos estropeó bastante las fotos, pero nos dimos por satisfechas.

Huka Falls

Huka Falls

Huka Falls

Huka Falls

Luego teníamos un poco de tiempo extra antes de partir hacia Auckland y fuimos hasta los “Craters of the Moon”. Es básicamente una extensión de tierra medio desierta llena de columnas de humo. De lejos, parecen los restos de una batalla, pero resulta que son, otra vez, gases y filtraciones del centro de la tierra hacia el exterior. Después de ver Wai-o-tapu no nos impresionó mucho, pero desde la parte de arriba había vistas del parque, el pueblo de Taupo y las montañas nevadas de Tongariro. Y por detrás vegetación que parecía casi una selva.

Craters of the Moon

Craters of the Moon

Para entonces, nuestras narices ya se habían acostumbrado al mal olor que sueltan los gases del centro de la tierra, y tuvimos que volver hacia Auckland.

Por el camino,  más relajadas que a la ida, pudimos disfrutar del paisaje. Nueva Zelanda es como un Hobitton gigante. Al menos esa zona. Todo verde y con colinitas pequeñas, llena de vacas y sobre todo ovejas. Muchas ovejas con mucha lana. En una de las paradas que hicimos pudimos ver un emú, esa especie de avestruz australiano (y neozelandés también, al parecer). No era salvaje, claro, pero pusimos un tick más en la lista de animales típicos encontrados.

Paisajes desde el coche

Paisajes desde el coche

Paisajes desde el coche

Al llegar a Auckland estábamos tan cansadas que no nos apetecía hacer más turismo. Nos perdimos un poco para entrar y pudimos ver el Museo de Auckland y las vistas de la ciudad, pero cuando bajamos al centro ya era de noche. Nos dimos una vuelta hasta la Sky Tower (la estructura más alta del Hemisferio Sur) y nos quedamos con las ganas de ver los 7 volcanes extintos que rodean Auckland y que ejercen de parques ahora mismo, y alguna que otra cosa más. Una siesta de 9 a 2.30 de la mañana y para el aeropuerto. 3 horas y media de vuelo y directas al trabajo. Día duro.

Museo de Auckland

Museo de Auckland

Auckland

Auckland

Conclusiones: Tuvimos mucha suerte durante todo el viaje, sobre todo con el tiempo, que no nos hizo demasiado frío ni nos llovió en ningún momento. Conducir por la izquierda no tiene demasiada complicación. Poner el intermitente en vez del limpiaparabrisas ya se complica un poco más. Nueva Zelanda es súper bonito y hay muuuchas cosas que ver. Tenemos que volver a la isla norte, y por descontado a la isla sur. Somos unas pringadas y nos hemos ido de allí sin hacer lo típico: Puenting. Me gusta que los maorís neozelandeses estén integrados en la sociedad, no como en Australia, aunque realmente el “exterminio” de la raza en NZ no tuvo nada que ver con Australia. Me gustan los lunes de fiesta y los viajes con Zulema.

Las primas de Manu Chao, en la flagoneta muertas de frío

Las primas de Manu Chao, en la flagoneta muertas de frío